Árboles que no crecen: veinte años del Ecobulevar de Vallecas
Los tres árboles de aire del Ecobulevar de Vallecas nunca debieron llegar a cumplir veinte años. Cuando se inauguraron en 2007 estaban concebidos como una solución provisional: proporcionar sombra mientras el arbolado del nuevo barrio alcanzaba el tamaño suficiente para sustituirlos. Ese plazo ya se ha cumplido. Los árboles han crecido. Las estructuras siguen en pie.
Para entender el proyecto hay que volver a finales de los años noventa. El Ensanche de Vallecas fue una de las mayores operaciones urbanísticas de Madrid: más de 700 hectáreas y 29.000 viviendas previstas al sureste de la capital, entre el casco antiguo de Villa de Vallecas y la M-45. Como en otros desarrollos de la época, las calles y espacios públicos se urbanizaron antes de que el arbolado pudiera ofrecer sombra. Durante años, el bulevar central fue un gran espacio abierto donde apenas había protección frente al sol.
Con ese contexto, el Ayuntamiento de Madrid, a través de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo, convocó un concurso para intervenir en uno de los tramos del bulevar. Lo ganó Ecosistema Urbano, el estudio fundado en 2000 por Belinda Tato y José Luis Vallejo, con una propuesta cofinanciada por el programa LIFE de la Unión Europea. Las obras se desarrollaron entre 2004 y 2007 sobre una franja de 550 por 50 metros.
La idea era sencilla: si una arboleda tarda entre quince y veinte años en crecer, la arquitectura podía cubrir ese tiempo de espera. Así nacieron los tres árboles de aire, grandes estructuras metálicas concebidas como una prótesis temporal del paisaje.
Cada uno de los tres pabellones nació con una función distinta. El árbol climático, situado en el extremo norte, filtra la luz mediante dieciséis lóbulos perimetrales y utilizaba un sistema pasivo de evapotranspiración con el que se pretendía reducir la temperatura hasta diez grados respecto al entorno. Es el mismo principio físico que permite refrescar los patios tradicionales del Mediterráneo y de la arquitectura andalusí, aunque el propio estudio citaba como referencia técnica los sistemas utilizados en la industria de invernaderos. El árbol mediático estaba pensado para actividades y proyecciones, mientras el árbol lúdico se concebía como espacio de encuentro vecinal. Sobre las tres estructuras, una instalación fotovoltaica debía generar la energía necesaria para alimentar el sistema y vender el excedente eléctrico para financiar su propio mantenimiento.
La intervención además incluía la densificación del arbolado y una reordenación asimétrica del viario que reducía el espacio destinado al tráfico en favor del peatón. El proyecto fue reconocido en 2008 e incorporado a la base de datos de buenas prácticas de UN-Habitat. Durante los años siguientes apareció de forma recurrente en publicaciones y congresos internacionales como uno de los ejemplos españoles más conocidos de urbanismo sostenible y adaptación climática.
Veinte años después, el calendario previsto por el proyecto ya se ha cumplido, pero el resultado no coincide exactamente con lo imaginado. El arbolado ha crecido, aunque no hasta el punto de hacer innecesarias las estructuras. Al mismo tiempo, el mantenimiento previsto nunca llegó a consolidarse. Vecinos del barrio denuncian desde 2010 el deterioro de las instalaciones y de las plantas trepadoras que debían cubrir su interior. En 2014 un incendio dañó parte del árbol climático. El propio estudio Ecosistema Urbano ha reconocido que el mantenimiento ha sido uno de los puntos más débiles del proyecto.
Sin embargo, mientras algunos de los sistemas técnicos se rompian los usos del espacio fueron creciendo y evolucionando. El árbol mediático pasó a albergar el parque infantil Nautilus en 2018 y el árbol lúdico continúa acogiendo conciertos, talleres, fiestas vecinales y actividades culturales. La función de los pabellones ha cambiado con el tiempo, uso orgánico que la gente ha hecho de ellos los ha mantenido útiles y actuales.
Esa evolución también ha alimentado el debate sobre el propio proyecto. El urbanista Ramón López de Lucio, catedrático de Planeamiento Urbanístico en la ETSAM, publicó en 2017 una de las críticas académicas más severas al Ecobulevar. En la revista ZARCH lo utiliza como ejemplo del fracaso conjunto del planeamiento, el diseño urbano y la arquitectura en los ensanches públicos madrileños de aquella etapa. Su crítica apenas se centra en las estructuras. El verdadero problema, sostiene, es el urbanismo que las rodea: un bulevar con escasa actividad comercial, pocos accesos desde las viviendas y una configuración incapaz de generar vida urbana. En ese contexto describe los árboles de aire como «espectaculares, costosos e inútiles árboles de diseño», incapaces de corregir las limitaciones de un modelo urbano que considera equivocado desde su origen.
Las dos décadas transcurridas desde la inauguración permiten observar algo que en 2007 era imposible medir. Algunas de las ideas más ligadas a la tecnología han perdido protagonismo con el paso del tiempo y la falta de mantenimiento, mientras que los espacios siguen adaptándose a nuevas necesidades del barrio. Al mismo tiempo, el proyecto continúa siendo una referencia internacional en publicaciones sobre urbanismo climático y uno de los ejemplos más citados en España cuando se debate sobre los aciertos y los límites de los nuevos ensanches.
Los árboles de aire nacieron con fecha de caducidad. Su razón de ser era desaparecer cuando los árboles reales ya no los hicieran necesarios. Veinte años después siguen allí. Y esto es una señal en si misma de su éxito aunque hayan sido proyectados en un entorno donde un urbanismo duro dejaba poco espacio para las raices.
| Nombre | Ecobulevar de Vallecas |
| Tipología | Espacio público / Intervención urbana bioclimática |
| Ubicación | Ensanche de Vallecas, Villa de Vallecas, Madrid |
| Estado | Construido, en uso |
| Superficie total | 550 x 50 m (aprox. 27.500 m²) |
| Fecha inicio | 2004 |
| Fecha finalización | 2007 |
| Arquitectos | Belinda Tato y José Luis Vallejo (Ecosistema Urbano) |
| Promotor | Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (Ayuntamiento de Madrid) |
| Cofinanciación | Programa LIFE-2002, Unión Europea |
| Reconocimientos |
AR Awards for Emerging Architecture, Architectural Review (2007) Best Practices Database, UN-Habitat (2008) |
| Fuente crítica | R. López de Lucio, «El «Ecobulevar» del PAU de Vallecas, 1995-2016» (ZARCH, 2017) |
| Vídeo | Luzestudio |
| Artículo | La Descubierta |
